<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-380977701327786070</id><updated>2012-02-16T05:24:38.272-05:00</updated><category term='Stars and Stripes'/><category term='Patriotism'/><category term='Navidad'/><category term='Niñez'/><category term='Inspiración'/><category term='Experiencia Hispana en Estados Unidos'/><category term='Villancicos'/><category term='Estados Unidos y los Hispanos'/><category term='Crisis Financiera en Estados Unidos'/><category term='Family'/><category term='Personajes Inolvidables'/><category term='Economía en EE.UU.'/><category term='Cultura Hispana'/><category term='Hispano-estadounidense'/><category term='Escribir'/><category term='Hispanos'/><category term='United States'/><category term='Latinos'/><category term='4th of July'/><category term='Cuartilla'/><category term='Hispanoamericanos'/><title type='text'>Una Cuartilla... ¡o las que sean necesarias!</title><subtitle type='html'>Artículos sobre vivencias personales.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Propietarios</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12190903164219690767</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_4fm7ZDXCD0A/SstuScLDmzI/AAAAAAAAAFM/DdPkmHvAQnE/S220/NelsonHilda.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-380977701327786070.post-2414988509191922973</id><published>2009-11-18T09:17:00.005-05:00</published><updated>2009-11-18T09:49:42.251-05:00</updated><title type='text'>Noviembre: mes de La Chinita y de la gaita zuliana</title><content type='html'>Por Hilda Luisa Díaz-Perera. 2009, Derechos Reservados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de los pueblos más alegres y desenfadados que conozco es la gente de la ciudad de &lt;a href="http://www.venezuelatuya.com/occidente/maracaibo.htm"&gt;Maracaibo&lt;/a&gt; en Venezuela. Los llamados maravinos/marabinos* o más populacheramente hablando, “los maracuchos”, son gente abierta, amistosa, jaranera y como dicen en Venezuela “echadores de cuentos”. ¡Cómo serán, que entre ellos mismos dicen que “maracucho bueno se muere chiquito”! Para los que no somos de allá, aprender a tratar con maracuchos significa que hay que “estar mosca”, o ser rápidos como relámpagos porque el humor que despiden es veloz, dinámico y envolvente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el maracucho siempre está de fiesta, y como costeños y gente de puerto llevan una sonrisa en los labios, y son abiertos y hospitalarios en todo momento, no hay época del año más bullanguera que la época que comenzaba el 18 de noviembre (y que en estos tiempos se anticipa desde septiembre, prolongándose casi hasta carnavales en febrero), día en que los maracuchos le celebran el cumpleaños a su Santa Patrona, &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_Chiquinquir%C3%A1"&gt;la Virgen del Rosario de Chiquinquirá&lt;/a&gt;, también conocida por el pueblo como “&lt;a href="http://fotos.navidadlatina.com/americadelsur/venezuela/ahicherr/Virgen+de+la+Chinita.jpg.html"&gt;La Chinita&lt;/a&gt;”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unacuartilla.wordpress.com/files/2009/11/virgen_chiquinquira_thumb1.jpg"&gt;&lt;img alt="La Chinita-Virgen del Rosario" class="size-full wp-image-381" height="244" src="http://unacuartilla.wordpress.com/files/2009/11/virgen_chiquinquira_thumb1.jpg" title="Virgen_chiquinquira_thumb[1]" width="182" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La Virgen de La Chinita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le llama así porque “La Chinita” es una virgen indígena, y tiene los ojos achinados, como los tienen los indígenas de La Guajira, asentados a través de los siglos en esta región. El 18 de noviembre, es costumbre empezar los festejos en Maracaibo con la muy esperada “Feria de la Chinita”. También se celebra el “Amanecer Gaitero”, una especie de maratón o competencia donde se miden las agrupaciones musicales que se dedican a interpretar “gaitas”. Al final de la larga jornada, se escoge y premia a aquélla que el público considera ha presentado la mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gaita es un ritmo regional oriundo, de la zona oriental del &lt;a href="http://venciclopedia.com/index.php?title=Lago_de_Maracaibo"&gt;Lago de Maracaibo&lt;/a&gt;, Estado Zulia. Porque existen muchas teorías, se hace difícil poder precisar el origen exacto. Su base es indiscutiblemente africana, y aunque un tanto diluida, debe también tener un recuerdo no lejano de las fiestas gaiteras provenientes de las provincias españolas de Asturias, Galicia y Vizcaya. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, la gaita se interpretaba a partir de la Fiesta de La Chinita hasta pasado Día de Reyes en enero y solamente en las regiones arriba mencionadas. Pero su ritmo alegre y vivaz fue superando no sólo las limitaciones de la estación tradicionalmente prescrita y las barreras sociales, sino también las fronteras del Lago de Maracaibo hasta apoderarse de todo el país. Hoy en día, una visita a Caracas en Navidad es testimonio de la popularidad de la gaita ya que no hay lugar nocturno en esa ciudad capitalina que no tenga a su entrada algún anuncio que lea: “Gaitas esta noche” con &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Coquivacoa"&gt;Gran Coquivacoa&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.cardenalesdelexito.com/"&gt;Los Cardenales del Éxito&lt;/a&gt;, o &lt;a href="http://barrioobrero.wordpress.com/"&gt;Barrio Obrero&lt;/a&gt; para nombrar sólo tres de las agrupaciones tradicionales. Tanto es así, que me he encontrado en Caracas, y he visto anunciadas las tres agrupaciones en el mismo lugar a distintas horas y luego el mismo anuncio en otros centros nocturnos. En ningún artículo sobre la gaita se puede dejar de comentar el aporte agresivo e innovador de una agrupación que si cautiva al pueblo, nos deja boquiabiertos a los que somos músicos, y me refiero a la inconfundible &lt;a href="http://espaciomusica.com/artistas/G/Guaco"&gt;Guaco&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mucho tiempo las gaitas se vieron limitadas, como también lo fueron otros ritmos con el mismo origen afroide, entre los cuales se encuentra el &lt;a href="http://www.lachacritaonline.com.ar/view.php?id=186"&gt;tango&lt;/a&gt;**, el merengue, y las congas cubanas, por considerarse de clases sociales “inferiores”, más precisamente por ser vistos como una manera de diversión de la raza negra. Sin embargo, al igual que éstos, la gaita, con su contagioso ritmo, fue poco a poco ganando espacio emocional en todos por igual y hoy en día puede decirse que no existen niveles sociales a la hora de bailarlas, cantarlas y disfrutar de ellas. ¡Qué bueno!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gaita además de ritmo, es una actitud, es una canción navideña, o de protesta, o para la virgen; es un baile, es una fiesta, es una orquesta, y es el espíritu de alegría que invade todos los rincones del país en diciembre. No hay navidad en Venezuela sin gaita, sin gaiteros, sin el run-run ronco y quejumbroso de los furrucos, sin el redoblar agresivo de las tamboras que logran aparejar los corazones a su ritmo hipnotizante, sin el aleteo del cuatro que va bailando el ritmo en sus cuerdas, sin la charrasca chismosa que va dándole su apoyo percusivo a las maracas con su voz chillona y enervante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las gaitas cubren en su contenido temas con mensajes políticos (&lt;em&gt;La grey zuliana&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Aló, Presidente&lt;/em&gt;), mensajes satíricos (&lt;em&gt;La computadora&lt;/em&gt;) y desde luego temas de orgullo regional (&lt;em&gt;Sentir zuliano&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Orinoco&lt;/em&gt;), retratismo de folklore (&lt;em&gt;La moza&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Negrito Fullero&lt;/em&gt;), así como también temas religiosos, sentimentales y otros por pura jocosidad como lo es el contenido de la &lt;em&gt;Gaita Onomatopéyica&lt;/em&gt;. Como ya hemos mencionado, los grupos gaiteros incluyen &lt;a href="http://www.saborgaitero.com/2_Enciclopedia/instrumentos.htm"&gt;instrumentación&lt;/a&gt; que es también autóctona de la región y que son específicos de las gaitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi caso particular empecé a conocer la gaita como género musical a través de mi esposo maracucho y la primera que escuché fue &lt;em&gt;La moza.&lt;/em&gt; Poco tiempo después Tío Antonio, el hermano de mi suegro, en una navidad que pasamos en Caracas, me regaló dos casetes de aquéllos que había antes que parecían de nunca acabar y que él mismo se tomó el trabajo de grabarme con todas las gaitas que son de rigor conocer. Tío Antonio murió hace unos años, y en su forma sencilla de patriota maracucho, de alguna forma dejó su legado musical en mí, que no soy venezolana, ni zuliana, ni “maracucha”. Sin embargo, la gaita encontró terreno fértil en mi alma y en mi corazón de buena maravina/marabina "re-encauchada" y no tengo palabras suficientes para explicar lo que siento cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente... ¡Bendiciones y Felices Fiestas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*He buscado la ortografía de este gentilicio y al menos en el internet aparece de las dos maneras. Si usted que lee este artículo me puede sacar de la duda, de antemano le doy las gracias. Abajo me puede escribir un comentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**Antes de escribirme para decirme que el tango no tiene orígenes africanos, por favor investigue a profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.addthis.com/bookmark.php?&amp;amp;url=http://unacuartilla.wordpress.com/2009/10/23//11/17/noviembre-mes-de-la-virgen-de-la-chinita-y-de-la-gaita-zuliana/?&amp;amp;title=Noviembre: Mes de la Virgen de La Chinita y de la gaita zuliana" title="Bookmark this post using any social bookmarking manager of your choice!"&gt;&lt;img alt="" src="http://s9.addthis.com/button1-bm.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/380977701327786070-2414988509191922973?l=una-cuartilla.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/feeds/2414988509191922973/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/11/noviembre-mes-de-la-chinita-y-de-la.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/2414988509191922973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/2414988509191922973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/11/noviembre-mes-de-la-chinita-y-de-la.html' title='Noviembre: mes de La Chinita y de la gaita zuliana'/><author><name>Propietarios</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12190903164219690767</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_4fm7ZDXCD0A/SstuScLDmzI/AAAAAAAAAFM/DdPkmHvAQnE/S220/NelsonHilda.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-380977701327786070.post-2627724684681292405</id><published>2009-10-26T10:08:00.008-04:00</published><updated>2009-10-26T10:46:32.660-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Latinos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hispano-estadounidense'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hispanos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencia Hispana en Estados Unidos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cultura Hispana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hispanoamericanos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estados Unidos y los Hispanos'/><title type='text'>Los hispanos en Estados Unidos: ¿quién nos define?</title><content type='html'>Por Hilda Luisa Díaz-Perera. 2009, Derechos reservados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, asistí a una reunión de periodistas hispanos durante la cual surgió un animado debate sobre el uso de las palabras “hispano” o “latino”. Después de escuchar los puntos de vista expuestos informalmente durante la velada, algunos sorprendentes y casi todos llenos de una indiscutible carga emocional, me retiré ya entrada la noche a rumiar las muchas definiciones que había oído con respecto a quiénes somos. Me di cuenta que tenía entre mis manos casi tantas definiciones de ambas palabras como el número de invitados en aquella tertulia. También era innegable que “hispano” y “latino” en su uso o mal uso, habían adquirido en los EE.UU. con el transcurrir del tiempo, nuevos niveles o “tonalidades” de significados que se habían ido filtrado y albergado en estas palabras, que ambas, cada día con más frecuencia, nos "adjetivizan" equivocadamente. Me pregunté si mis amigos periodistas habrían coincidido conmigo, si habrían entendido la enorme tarea que con respecto a la comunidad hispana se despliega ante todos nosotros los que usamos los medios para comunicarnos, especialmente cuando se trata de personas que trabajan escribiendo en inglés y español, y cuya pluma podría influir el pensamiento de tantos lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo definir qué es un hispano?, o lo que es un tanto más difícil, ¿qué es un hispano en EE.UU.?, y más complejo aún, ¿qué es un hispano-estadounidense? La diferencia entre estos tres grupos de hispanos puede ser invisible para el que observa superficialmente. Y desde luego, el tema es tan extenso que no podría pensar cubrirlo a fondo en un artículo. Es sustancia para un estudio sociológico. Por eso vaya este artículo de observaciones más a modo de apuntes que quizás sirvan para avivar el interés de algún investigador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los llamados “hispanos de Estados Unidos”, comprenden las tres categorías arriba mencionadas. Muchos han crecido y se han formado dentro de este país. Por ende, no necesariamente estudiaron formalmente el español, y además, la cultura hispana que heredaron les llega de segunda mano. Lo que saben del idioma y la cultura se limita inicialmente a aquello que recogieron en el seno de sus hogares y, la mayoría de las veces, aprendieron de algún país hispano lo que sus respectivas familias pudieron contarles. O sea, que la profundidad de sus conocimientos hispanoamericanos, si no se han hecho estudios formales del español y la cultura hispana, equivale al grado de educación e interés que les trasmitió el entorno familiar y lo que cada quien, en su caso particular quiso absorber, aceptar y hacer suyos. Por esta razón es un desafío poder hablar con propiedad de sí mismos y de cómo definir, a todos los hispanos, ante las demás culturas con las que se comparte a los EE.UU.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de ser hispano se hace más difícil cuando la referencia vivencial que domina nuestras vidas no es la de un país hispano; cuando el idioma que se habla en la casa pugna con el acento de otros hispanos y con el idioma que se habla en la calle; cuando las costumbres que nos enseñan nuestros padres hispanos no se avienen con las de otros hispanos; y sin embargo, los que no hemos nacido en EE.UU., aunque mucho nos pese, nos vamos dando cuenta que al pisar tierra estadounidense se ejerce sobre nosotros una delicada y casi imperceptible presión cuyo objetivo es desvanecer en nuestras mentes las fronteras geográficas que alguna vez nos identificaron como cubano, venezolano, puertorriqueño, etc., para poco a poco fundirnos en esa conveniente pared o en ese bloque que los medios y entes gubernamentales en EE.UU. han querido construir para aglomerarnos a todos en un mismo saco y paradójicamente “simplificar” el estudio del fenómeno social en que nos hemos convertido: los Hispanics. Recuerdo hace muchos años, en el Miami de los ’70, cuya población entonces era mayormente cubana, unas calcomanías que empezaron a verse pegadas a los guardafangos de los carros, cuando por primera vez oímos la palabra “hispano” usada para agruparnos a todos con un sesgo que no acababa de convencernos. La calcomanía advertía y reclamaba: “¡Yo no soy hispano. Yo soy cubano!” Treinta años después pienso que al que se le ocurrió la idea de crear este slogan de alguna manera había captado al vuelo lo que apenas comenzaba a sucedernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la perspectiva estadounidense de esta muy simplista etiqueta no hay cabida para una serie de consideraciones que son intrínsecas si se quiere llegar a conocernos. Para lograrlo, entre otras, se deben tener en cuenta: los motivos individuales de nuestra emigración a EE.UU., el nivel educacional, cultural y socioeconómico de nuestras familias, la composición racial de conciudadanos de un mismo país, el grado de aculturación a Estados Unidos, las profesiones u oficios que ejercemos en este país, la religión que profesamos, nuestras preferencias políticas, dónde residimos geográficamente en EE.UU., y finalmente la pregunta crucial y más difícil de encarar: ¿Podríamos volver a vivir en nuestros países de origen si tuviéramos que regresar? Pero hacer este profundo sondeo implica nuevamente ampliar el cerco de lo que significa la experiencia hispana-estadounidense. Otro importante aspecto a considerar por su carácter subjetivo, es el nivel de aceptación o de conformidad de cada individuo con el hecho de ser identificado como “Hispanic”, cuando se ha nacido en EE.UU. y se pretende ser reconocido como estadounidense en un país que prefiere imponerle a un segmento de su población otro gentilicio sólo por el hecho de ser de ascendencia hispana. Desde luego, ostentar un apellido como Hernández o López no lo ayuda a sustraerse de ese grupo ni a diluirse en la masa social y genética que lo haría invisible. Sin embargo, si por matrimonio o por nacimiento se convierte en un “Brown”, o “Smith”, entonces la presión social parece disminuir mientras el físico lo traicione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante esta actitud de falta de reconocimiento por parte de su propio país de origen, cada hispano-estadounidense toma una decisión: puede optar por querer acercarse más a la cultura hispana y abrazar su procedencia, o tratar de evitarla hasta donde su entorno le permita ignorarla. Pero está fuera de sus manos hasta qué grado le será permitido escapar. Esto, lastimosamente, a veces conlleva el rechazo olímpico de todo lo que no sea estadounidense, que en muchos casos incluye un inconsciente complejo pernicioso con respecto a su propia cultura. Por haber crecido en EE.UU. son víctimas (como la mayoría de los seres humano) de la penetración comercial y el consumismo (“Si lo publica la prensa, si lo dice la televisión o la radio tiene que ser verdad.”) Con el tiempo y la repetición y también por ignorancia, algunos llegan aceptar el concepto de “hispano” o “latino” que este país pretende imponernos por sabe Dios qué prejuicio social, racial o económico. Esta definición irremediablemente siempre resulta estrecha y limitada ya que todo lo que pretenda surgir como común denominador excluirá algún aspecto crucial de aquello que se pretende definir. Existe una tercera opción que quizás sea más saludable y es lograr amalgamar ambas actitudes y funcionar alegremente, como camaleón, ajustándose comódamente a los cambios de entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos hispanos sostienen que una procedencia hispana nos califica para opinar categóricamente sobre nuestra cultura, y por eso a veces nos encontramos las ideas o conceptos más estrafalarios que pueda uno imaginarse. Sostengo que ser hispano en EE.UU. no garantiza el conocimiento de ningún aspecto de la hispanidad; que la extensión de nuestra hispanidad va de la mano del esfuerzo que realicemos para conocernos a nosotros mismos; que constantemente debemos mantenernos alertas a los conceptos que con respecto a la nuestra se filtran desde otras culturas; que aún no ha surgido una definición de “hispanos” que nos complazca a todos y nos elude porque que hay tantas definiciones como hispanos puedan contarse, y, en EE.UU. apenas se está formando esa nación dentro de otra nación que somos los hispanos de Estados Unidos. Por eso y porque venimos de todos los tamaños y colores, actitudes y aptitudes, urjo a los que como yo usan los medios para comunicarse, a que tomemos conciencia del papel educativo y unificador que podemos desempeñar ante nuestra comunidad que lucha por una identidad y un merecido reconocimiento. Porque si no se estudia nuestra cultura y uno es foráneo a ella, (los hispano-estadounidenses), ser de procedencia hispana, no nos convierte en expertos en la materia. Como tampoco son expertos los nacidos en los países “hispanos” cuya experiencia con el concepto de hispanidad es infinitamente más monolítica que la nuestra ya que no están expuestos a un diario redefinir de su condición de hispanos a medida que se suman nuevos aspectos y variables a esta enorme ecuación que es el hispano-estadounidense. Puede saberse la diferencia entre frijoles, caraotas y habichuelas, se puede bailar al son de Celia Cruz, Carlos Vives o Juan Luis, se puede preferir escuchar a Simón Díaz o a Carlos Mejias Godoy, pero la cultura y quiénes somos son ríos poderosos que corren mucho más profundo que los platanitos fritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="Bookmark this post using any social bookmarking manager of your choice!" href="http://www.addthis.com/bookmark.php?&amp;amp;url=http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=380977701327786070&amp;postID=2627724684681292405/?&amp;amp;title=Los hispanos en Estados Unidos: ¿Quién nos define?"&gt;&lt;img src="http://s9.addthis.com/button1-bm.gif" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/380977701327786070-2627724684681292405?l=una-cuartilla.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/feeds/2627724684681292405/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/10/los-hispanos-en-estados-unidos-quien.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/2627724684681292405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/2627724684681292405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/10/los-hispanos-en-estados-unidos-quien.html' title='Los hispanos en Estados Unidos: ¿quién nos define?'/><author><name>Propietarios</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12190903164219690767</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_4fm7ZDXCD0A/SstuScLDmzI/AAAAAAAAAFM/DdPkmHvAQnE/S220/NelsonHilda.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-380977701327786070.post-3613315768315049845</id><published>2009-06-26T17:08:00.005-04:00</published><updated>2009-07-17T22:28:06.036-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='United States'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Stars and Stripes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Patriotism'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Family'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='4th of July'/><title type='text'>My Venezuelan 4th of July</title><content type='html'>By Hilda Luisa Díaz-Perera, 2009 All Rights Reserved. &lt;br /&gt;Written in Margarita Island, July 5th 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I knew it was the 4th. Yesterday had been the 3rd, so I was positive today was the 4th. It was Friday, and it was the fourth, because the stock market was dutifully closed. It didn’t matter that the dollar was plunging, that oil and commodities were swinging wildly out of control, that there were thousands of people losing millions of dollars. It didn’t matter that more than 6 million families had lost their homes. The United States had come to a standstill for its annual 4th.  I thought about the American Embassy in Caracas and regretted I had not yet registered there. They were probably hosting a celebration for American citizens living in the capital. The thought came to me that I should establish some sort of an association in Margarita Island to bring together those of us who are living here. It would be nice, I thought, if we could gather for national celebrations, like today, or maybe Thanksgiving; we could help each other find American-like products in the island or maybe those who travel to the States could bring back some of those things we take for granted there that are not available, not produced, or even known here, like my French Gourmet Folgers coffee and my specially roasted Pilón Cuban coffee; we could meet every other week and maybe have a sing-along. I couldn’t explain why today my vocal chords had locked themselves on the words of Home on the Range quietly singing them away in my throat. We might also go to the beach for a bonfire with hot dogs (here, mostly German or Polish wieners) and no marshmallows. I thought about it for a minute, mentioned it to my husband and decided to file the idea away. Maybe some time down the road, when I was finally settled in Margarita. There were too many things I still needed to do, before allowing my altruism to get the better of me.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The day had started out very early as it usually did for me: I had brought the dog down and taken him to the yard where he began to bark back at another invisible barking dog hiding somewhere in the dawn’s early light. I had had my breakfast, not with my American Folgers, since I had had no time before I left the States to go to Publix and buy some to bring with me. It had been the first item on my To-Do list that last day, January the 17th of 2008, and yet it never got done, there were so many last minute more important details to attend to. The 4th unfolded slowly and uneventfully. My husband had sold our lawn mower tractor because now we did not own 3.8 acres in Naples anymore. We had a small 25 x 25 patch of green and a regular mower would do. He had set off to Puerto Ordaz to deliver the tractor to the new owner. He would be gone for two days. I sat down at my sewing machine and got busy with the kitchen curtains I had to finish. The 4th faded slowly away into the stitches, the minutes, the hours, the solitude and the barking dog and my cat Maggie rubbing her body against my feet and purring heavily, demanding attention. Home on the Range had survived my busy-ness and indeed, the skies had not been cloudy all day.  It was 5 pm already. The phone rang. My husband was calling with the news that he would not be traveling to Puerto Ordaz after all. The customs officers had told him that the paperwork was perfect and that the flatbed could go onto its destination without him. I was so thankful! Our home had been broken into twice in less than a month so the prospect of being alone did not make me happy. “Hurry home,” I said and hung up. The phone rang again. It was my oldest sister in-law’s husband. So that I would not be alone that evening, he and his wife were inviting me to dinner at a wonderful restaurant in Playa El Agua, that stands right on the sand by the shoreline. Playa El Agua is a tract of sandy, open beach about 4 kms long. From the restaurant, you can see the wide expanse of ocean coming at you, and your ears become full of the sound of the waves. I told them about my husband’s change of plans, and that he would be joining us there.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When we arrived it was early for Venezuelan dinnertime, so the restaurant was empty except for the long table at the back where there were more than 20 people, all family, awaiting us. Everyone got up in unison and went into the Hispanic greeting frenzy of kissing and re-kissing and hugging each other. All of a sudden the greeting stopped, as in the musical chairs game when the music is turned off. Everyone scrammed to their chairs. Two were free, and before I knew it, my husband and I were sitting facing the massive, huge grey ocean. Today, you could see row after row of long advancing waves landing at the shoreline, smoothly and softly, with no effort, like a child sent by its mother to have some cookies from the jar. The ocean looked like molten lead coming from the horizon, turning into water hills, moving heavily, surely, driving itself into the sand in splashes of white foam. It reminded me of something that I couldn’t exactly place. I kept watching the rows of water, the grey. I ordered from the menu. And still the waves reminded me of something I had seen. Home on the Range still hugged my chords and sang itself into my ears, a lonely song. I thought of my children who I knew were celebrating together in Tampa, at the beach. Then I thought of the War Memorials in Washington D.C. I could see the oversized statues of the American soldiers at the Korean War Veterans Memorial, shining eerily silver grey under a full moon. From there my mind jumped to the dark grey of the Vietnam Veterans Memorial contrasting with the myriad of bright flowers left daily by the dead soldiers’ family members. The waves were still thrusting at me, but now the ocean was not empty. It was swarming with US Navy boats full of men heading toward the shore, there were soldiers with rifles held above the water and I could hear the cries, the bullets sizzling by and the explosions that gradually took over the space of Home on the Range until I could not hear it any longer. Had I seen this in Washington D.C.? No, this was D-Day playing itself out for me in this distant grey ocean on an overcast early evening! I felt my eyes welled with tears. I fought the heaving knot in the middle of my breast and turned around to my youngest sister-in-law’s Cuban husband at the opposite end of the table. He designs cars for Ford and he and his family are settling in Brazil for his three-year stay at the Brazilian Ford Headquarters. Of those present, the two of us had held American citizenship the longest. “Ralph!” I said raising my margarita glass, “Happy 4th!” He raised his beer bottle and, with a proud smile on his face, returned: Happy 4th! His Cuban-Venezuelan-American children looked up, raised their Cokes and piped together: “Happy 4th”; then my second youngest sister-in-law, a twin who lives in Atlanta and is married to one of the news editors of Spanish CNN, and her two Venezuelan-American daughters chimed in: “Happy Fourth! We all laughed, and then the laughing subsided and there was silence. I went back to my conversation with my oldest sister-in law, but I couldn’t recapture its thread. In the background, with the crashing waves, I could hear a young squeaky voice singing by itself, something I did not recognize. I could not distinguish the words; I could not recognize the distorted melody sung off key. Another voice joined in and then another older voice that made the words understandable and gave affirmation to the wavering childlike melody: …“By the dawn’s early light…,” I thought I heard. Then my twin sisters-in law joined the improvised but now solid choir: “Whose broad stripes and bright stars…;” then the girls: “And the rockets’ red glare.…”  By then, my husband and I were singing loudly and proudly: “For the land of the free, and the home of the brave!” When I finally remembered we were in the restaurant, I looked around and half our table was standing up, hands on our hearts and teary-eyed. So were the tables around us: Happy 4th! Happy Venezuelan 4th!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!-- AddThis Button BEGIN --&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a expr:name='data:post.title' expr:id='data:post.url' onmouseover='return addthis_open(this, "", this.id, this.name);' onmouseout='addthis_close()' onclick='return addthis_sendto()'&gt;&lt;img src="http://s7.addthis.com/static/btn/lg-share-en.gif" width="125" height="16" alt="Bookmark and Share" style="border:0"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;script type="text/javascript" src="http://s7.addthis.com/js/250/addthis_widget.js?pub=ucblogger"&gt;&lt;/script&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;!-- AddThis Button END --&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/380977701327786070-3613315768315049845?l=una-cuartilla.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/feeds/3613315768315049845/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/06/my-venezuelan-4th-of-july.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/3613315768315049845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/3613315768315049845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/06/my-venezuelan-4th-of-july.html' title='My Venezuelan 4th of July'/><author><name>Propietarios</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12190903164219690767</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_4fm7ZDXCD0A/SstuScLDmzI/AAAAAAAAAFM/DdPkmHvAQnE/S220/NelsonHilda.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-380977701327786070.post-6025174122696442677</id><published>2008-12-22T13:56:00.005-05:00</published><updated>2009-10-26T10:53:14.088-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía en EE.UU.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crisis Financiera en Estados Unidos'/><title type='text'>La crisis finaciera y nuestras vidas</title><content type='html'>Por Hilda Luisa Díaz-Perera. 2008 Derechos Reservados.&lt;br /&gt;No creo que muchos de nosotros los ciudadanos de Estados Unidos que hemos vivido en el seno de ese gran país toda una vida, podríamos habernos imaginado cuán grave era la crisis económica que se estaba gestando a nuestras espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera los agentes de inmuebles y financiamiento, como mi esposo y yo, teníamos un asomo de lo que nos iría a pasar, mucho menos vernos como protagnistas de la debacle. La primera vez que sentí un leve batuqueo de los pilares de mi conciencia estadounidense fue un comentario de mi hija más chiquita quien tiene un sentido financiero muy agudo. “Mami”, me dijo, “esto viene y es feo”. Recuerdo que incrédula dije, “Bueno, puede ser que haya un bache, pero el gobierno no va a dejar que la industria de los bienes raíces fracase. Los inmuebles son la columna vertebral de este país”, recuerdo que le contesté segura de lo que aseveraba. “Ok”, me contestó, “ya hablaremos dentro de algunos meses.” ¿Meses?, pensé, ¡pero si tenemos trabajo como nunca antes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este comentario de mi hija me puso en guardia y efectivamente a los pocos meses la actividad inmobiliaria estaba totalmente paralizada en el estado de la Florida donde vivíamos. Sin embargo, cuando muchos agentes de bienes raíces aún confiaban en el gremio, dormitaban ante el tenaz deterioro del sistema de bienes raíces, y aseguraban su pronta recuperación, yo decidí dedicarme a estudiar las razones por las cuales habíamos llegado a ese punto ya que la situación era, en mi opinión, tan precaria, tan oscura e inimaginable, que tenían que existir otras razones no tan evidentes que nos estaban llevando al borde del precipio económico. Era mi propósito establecer, al menos para nosotros, el grado de riesgo financiero que corríamos. ¿Qué podíamos prever para los próximos meses o años? ¿Había alguna posibilidad de evitar lo que se vislumbraba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa investigación, a la que me entregué intensamente, escondidas en oscuros artículos económicos publicados para conocedores de la materia, encontré los famosos “papeles contaminados bancarios” y las hipotecas “basura”, los manejos de inversiones turbias en manos de reconocidos bancos, y de longevas y respetadas casas de bolsas. Pero en vez de aclarame el asunto, sólo pude llegar a la conclusión que no estábamos inmersos en una crisis pasajera, que la debacle general nos rondaba muy de cerca y que era más sabio afrontarla, aunque los “gurús” que nos enviaba la Asociación Nacional De Agentes de Bienes Raíces de EE.UU., (NAR) se empeñaran en crearnos, a través de sus cuidadosamente conformados reportes, un dorado horizonte ficticio. O sea, que la salvación de la hipoteca al 9% de la pequeña vivienda de mi amiga Martha y su esposo, (ambos, como yo, inmigrantes hispanos, quienes confiando en el famoso “sueño americano” del cual ya nadie habla, trabajaron arduamente casi cinco años para lograr reunir la inicial que le permitiría comprarla), no estaba en sus manos. Estaba en las de la institución financiera que, alentada por las futuras ganancias en el mercado internacional ofrecía hipotecas malsanas condenadas a sucumbir desde el momento en que el cliente presentaba su solicitud de financiamiento. Los mismos representantes de muchas instituciones hipotecarias proveían a los “brokers” de hipotecas las soluciones para aprobar a un futuro propietario que crediticiamente de otra manera no habría podido reunir los requisitos necesarios para convertirse en propietario de una vivienda. Estas hipotecas “basura” eran “empaquetadas”, envueltas o escondidas entre otras de diversos grados de salud financiera para luego ser vendidas a los inversionistas en el mercado mundial. De más está decir que nuestra recién adquirida licencia de “broker” hipotecario, rápidamente perdió su brillo, y hoy en día, que sé lo que sé, y que no sabía entonces, doy gracias a Dios que no tramité ningún financiamiento que pudiera hundir a algún propietario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras más me adentraba en la lectura más me asombraba la falta de escrúpulos y ética profesional de todo un sistema en el cual había creído ciegamente y suponía bajo el riguroso escrutinio gubernamental estadounidense. ¿Cuántas licencias habíamos tenido que tramitar para vender hipotecas y propiedades? ¿Cuantas leyes tuvimos que estudiar promulgadas para amparar al público de agentes inmobiliarios e hipotecarios despiadados? El fraude no era sólo financiero: era el desmoronamiento de todo una forma de vida, de una fe, de una Estrella Polar que no dudábamos era incambiable. Además no era lo mismo vender propiedades con esta nueva información, porque ahora nos dábamos cuenta que las grandes instituciones bancarias e hipotecarias nos estaban utilizando a los agentes y “brokers” de a pie que adolescíamos del conocimiento de estas trastiendas, para impulsar como veneno lento, un esquema de fraude nunca antes visto y de muy largo alcance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el ambiente imperante de pérdidas millonarias por concepto de las desvanecidas plusvalías de las propiedades, y con la información adquirida, era nuestro deber educar a nuestros clientes con respecto al estado verdadero de los inmuebles en EE.UU.. No hubiéramos sido consecuentes con ellos si les aconsejábamos vender o si les aconsejábamos comprar. Vender a precio del mercado imperante significaba vender perdiendo y los compradores por su lado ya avistaban que los precios de las propiedades seguirían en su descenso vertiginoso. O sea, que comprar significaba hacerlo a sabiendas de la depreciación que sufriría el valor de la propiedad en cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo a la joven y enamorada hija de un amigo que visitó nuestras oficinas buscando el financiamiento para la compra de su casa. No hubo lógica ni razonamiento que valiera ante su deseo de establecer su hogar con el que sería su esposo. Pensando en sus padres, preferimos darle una excusa, a falta de querer escuchar razones, y no hacerle la hipoteca. Pero se la facilitó una de las muchas instituciones hipotecarias que otorgaba financiamientos con tasa de interés negativa ajustable, basadas en solicitudes elaboradas sin soporte crediticio verificable en lo que más tarde se conocería en el negocio de hipotecas como the “liar loan”, o el préstamo del mentiroso. Al poco tiempo esa compañía ya no existía, y al ajustarse la tasa de interés de su hipoteca, la hija de nuestro amigo perdió su propiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra pareja amiga que se encontraba atravesando un triste divorcio, necesitaba vender su casa para dividir sus bienes. Venían seguros de poder utilizar la plusvalía de la misma para comenzar la nueva etapa de sus vidas separadas. ¡Cuál sería la sorpresa de ambos al enterarse que la inversión más grande e importante que poseían, valía lo mismo que ellos habían pagado por ella hacía seis años! Nuestro negocio, como es de suponerse se fue hundiendo poco a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría convertirme en el ejemplo viviente que los periódicos usan como referencia cuando publican las estadísticas de individuos que han perdido sus propiedades, o están bajo el riesgo de una ejecución de hipoteca. El cuadro que se nos presentaba era un callejón sin salida, que es el mismo que atraviesan en este momento miles de otros propietarios con hipotecas sub-estándar, sólo que en nuestro caso no era una hipoteca como ésta lo que nos condenaba. Teníamos una hipoteca normal. Lo que no era normal era que veníamos de tres años de unas ganancias muy generosas en comisiones por concepto de las ventas de inmuebles en la Florida. De pronto aquella fuente de ingresos cesó de la noche a la mañana bajando a cero entrada para finales del 2006. Vivíamos en Naples, la ciudad de la Florida quizás más golpeada por la crisis inmobiliaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer paso que dimos fue refinanciar nuestros apartamentos y la casa donde vivíamos. Esto nos permitió sufragar nuestro gastos por casi dos años. Todavía, en ese momento nuestra vivienda mantenía algo de su plusvalía. Pero cuatro meses después vimos el precio de nuestra casa, por ejemplo, descender a la mitad de su valor y con ese descenso, fue desapareciendo lo que nos quedaba de nuestros ahorros. Agarrados a toda costa de una muy frágil esperanza nos dispusimos a darnos un compás de espera antes de tomar cualquier decisión. Confiábamos que tanto al presidente como al Congreso de Estados Unidos en algún momento se le encendería la llama de la misericordia ante tanto ciudadano sumido en un laberinto financiero sin salida. Sin embargo, durante ese compás de espera, vimos como irremediablemente nuestra forma de vida se iba desdibujando del futuro que siempre creímos seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de mediados del 2007 supimos que sería poco probable que pudiéramos evitar nuestro naufragio financiero. Existían muy pocas opciones a considerar. No podíamos producir los ingresos que hasta entonces habíamos generado porque los bienes raíces estaban estancados; no era factible vender la casa, porque venderíamos a pérdida y no podríamos satisfacer la deuda al banco; no podíamos refinanciar porque no teníamos ingresos ni plusvalía después del descenso de los precios de las viviendas; no podíamos solicitar una hipoteca reversible porque era requisito que ambos cónyuges debían tener cumplidos los 60 años. Intentamos alquilar nuestra vivienda, pero el alquiler no llegaría cerca a lo que necesitábamos para cubrir el monto de la hipoteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás lo más difícil de la situación que encarábamos era saber que esto nos estaba ocurriendo a una edad en que se nos haría cuesta arriba volver a empezar. Era nuestra realidad que ya no éramos tan jóvenes. Nuestras vidas en esos últimos meses que vivimos en EE.UU., se hizo soportable y llevadera gracias a mis hijas y a tres o cuatro muy buenos amigos que nos brindaron no sólo su amistad, sino también sus recursos económicos y verdadera comprensión mientras nosotros decidíamos cuál sería el camino más sabio para nuestras vidas. Estábamos conscientes que nosotros seríamos unas de las tantas víctimas de la perniciosa crisis global cuyas repercusiones mundiales de ahora en adelante se harán sentir irremediablemente cada vez con mayor fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a expr:id="data:post.url" expr:name="data:post.title" href="http://www.blogger.com/" onclick="return addthis_sendto()" onmouseout="addthis_close()" onmouseover="return addthis_open(this, &amp;quot;&amp;quot;, this.id, this.name);"&gt;&lt;img alt="Bookmark and Share" height="16" src="http://s7.addthis.com/static/btn/lg-share-en.gif" style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px;" width="125" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;script src="http://s7.addthis.com/js/250/addthis_widget.js?pub=ucblogger" type="text/javascript"&gt;&lt;/script&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/380977701327786070-6025174122696442677?l=una-cuartilla.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/feeds/6025174122696442677/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/07/la-crisis-finaciera-y-nuestras-vidas.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/6025174122696442677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/6025174122696442677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/07/la-crisis-finaciera-y-nuestras-vidas.html' title='La crisis finaciera y nuestras vidas'/><author><name>Propietarios</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12190903164219690767</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_4fm7ZDXCD0A/SstuScLDmzI/AAAAAAAAAFM/DdPkmHvAQnE/S220/NelsonHilda.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-380977701327786070.post-7248234898731293206</id><published>2008-12-09T15:48:00.007-05:00</published><updated>2009-10-26T10:53:14.089-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personajes Inolvidables'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Niñez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Villancicos'/><title type='text'>Los villancicos de mi niñez</title><content type='html'>Por Hilda Luisa Díaz-Perera. 2008 Derechos Reservados.&lt;br /&gt;Publicado por primera vez en A toda marcha Naples, Florida, 10 de diciembre del 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo en el recuerdo de mi niñez una de esas maestras que no se olvidan con facilidad. Antes de la llegada de Fidel Castro, yo asistía a uno de los dos colegios americanos preferidos por los propios estadounidenses que residían en La Habana. Mis padres eran bilingües y habían cursado sus estudios superiores en Estados Unidos; mis abuelos también. Por lo tanto cuando llegó el momento de escoger colegio para mi hermano y para mí, a mis padres no se les hizo compleja la búsqueda: sería el Ruston Academy o Lafayette School. A ambos nos matricularon en el primero, pues mi madre había hecho buena amistad y respetaba profundamente a su director quien, andando los años, sería uno de los gestores del programa “Peter Pan” que hubo de desarrollarse para sacar a los niños de Cuba y de esta forma protegerlos de lo que en aquel momento era para todos los cubanos la incógnita del comunismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estoy refiriéndome a una época menos compleja, donde todavía confiábamos y dormitábamos. En el Ruston aprendí desde muy niña lo que era Halloween, Thanksgiving, Veterans Day, Pearl Harbor, e Easter. Conocí los brownies, el peanut butter sandwich, el juego de football y los cheerleaders. También aprendí a bailar el rocanrol, el Bunny Hop, el Hokey Pokey, el cha-cha-chá, el danzón y la conga. Esta última causó conmoción en la vida conservadora y blanca de mi abuela Hilda que un día le preguntó muy consternada a mi madre si ella pagaba Ruston para que me enseñaran a bailar danzas primitivas. “Los tiempos cambian, mamá,” le oí contestar a mi madre que me ayudaba a aprender los pasos de conga en el patio de mi casa lejos del cuarto de mi abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esposa del director del Ruston, que además era mi profesora de estudios americanos de tercer grado, resultó más adelante ser también la persona encargada de la celebración de Navidad en nuestro colegio. A través de ella que era norteamericana por los cuatro costados, conocí los villancicos españoles y cubanos, y los Christmas carols de Estados Unidos y Europa. Quizás una de las experiencias más profundas y positivas que he tenido en mi vida sea el haber estado expuesta a esta mujer alta, más bien fría y seca, muy rosada, de pelo que recuerdo gris, encerrado en un moño, aunque ahora calculo que no debía haber sido muy mayor; que usaba espejuelos de armadura de metal y lentes redondos, zapatos de tacón grueso y trajes sastre en colores claros, o faldas con blusas sencillas de seda y botones de madreperla; que a duras penas pronunciaba algo parecido al español y que nunca me dio indicios de que a lo mejor supiera mi nombre. Tenía los labios irregulares y se los pintaba de un naranja extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el material emocional que me legó durante los tres años en que tuve la oportunidad de pertenecer al coro infantil de mi colegio me ha acompañado a través de Navidades extremadamente felices y otras que preferiría olvidar, pero que fueron llevaderas gracias a la música inolvidable que aprendí a su lado. A los ocho años aprendí villancicos en alemán, en francés, en inglés, en español, canciones hebreas y canciones rusas de balalaicas y negro spirituals del sur de EEUU; pero aprendí también la perseverancia de dedicarse a la música, el estudio de una canción y su significado, los ritmos, el fraseo de un grupo de palabras, los ensayos rigurosos donde no pasábamos de dos compases porque no le rendíamos lo que ella exigía. Entendí la dificultad de rangos de voces, de empalmarlas correctamente. Supe lo que era ser parte de un coro, que no es un grupo de personas gritando, sino que todas las voces deben oírse sin altibajos, como una sola voz homogénea y donde se debe enunciar deliberadamente para que los oyentes puedan escuchar todas las palabras con claridad. Adquirí la responsabilidad de cuidar mi uniforme de acólito blanco y rojo con un gran lazo rojo que me caía sobre el pecho; de llegar en punto y de no faltar a las prácticas, que de dos días a la semana en épocas normales, ascendían a los cinco días escolares antes de un concierto, y por las cuáles debíamos sacrificar otras actividades que también nos gustaban como niños al fin. Pude darme cuenta de lo disciplinados que éramos porque nos llevaban a compartir con el coro de bachillerato y high school, y el coro de los profesores. Me hice parte de una gran celebración escolar que impactó mi niñez y mi concepto de la música y también de la responsabilidad para con los que dependían de mí y de mi palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y no son acaso nuestras vidas una gran celebración, un gran coro de personas que debemos vivir y trabajar juntas, con amor y responsabilidad, que como los villancicos imperecederos venimos de distintos rincones de la tierra a compartir una misma época del vivir del mundo? En vez de cantar gritando, ¿no sería mejor que todos nos oyéramos al unísono, homogéneamente. El conocido violinista Isaac Stern que además fue quien protegió al Carnegie Hall de ser demolido unos años atrás, dijo una vez algo muy sabio que más o menos resumo así: Los asuntos mundiales de la política y los problemas de los mortales debían conducirse como las grandes orquestas, donde todo el mundo tiene oportunidad de oírse y de ejecutar su parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este año apréndete bien un villancico, el que más te guste. Cántalo con tu familia, o con tu congregación espiritual y deja que sea tu mantra protectora. Recibe la ternura que encierra y la dosis de actitud positiva y de esperanza que tanto necesitamos en la Navidad y en nuestro diario vivir. ¡Muchas bendiciones para todos! ¡Que estas Pascuas vengan llenas de la paz y la comprensión que nos permite unirnos como seres humanos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a expr:id="data:post.url" expr:name="data:post.title" href="http://www.blogger.com/" onclick="return addthis_sendto()" onmouseout="addthis_close()" onmouseover="return addthis_open(this, &amp;quot;&amp;quot;, this.id, this.name);"&gt;&lt;img alt="Bookmark and Share" height="16" src="http://s7.addthis.com/static/btn/lg-share-en.gif" style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px;" width="125" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;script src="http://s7.addthis.com/js/250/addthis_widget.js?pub=ucblogger" type="text/javascript"&gt;&lt;/script&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/380977701327786070-7248234898731293206?l=una-cuartilla.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/feeds/7248234898731293206/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2008/12/los-villancicos-de-mi-ninez.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/7248234898731293206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/7248234898731293206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2008/12/los-villancicos-de-mi-ninez.html' title='Los villancicos de mi niñez'/><author><name>Propietarios</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12190903164219690767</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_4fm7ZDXCD0A/SstuScLDmzI/AAAAAAAAAFM/DdPkmHvAQnE/S220/NelsonHilda.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-380977701327786070.post-1180323129093048491</id><published>2008-11-23T12:59:00.003-05:00</published><updated>2009-10-26T10:53:14.089-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escribir'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inspiración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuartilla'/><title type='text'>¡Bienvenidos!</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Por Hilda Luisa Díaz-Perera. 2008 Derechos Reservados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Bienvenidos a &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Una Cuartilla o ¡las que sean necesarias!&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Le he puesto este nombre al blog por varias razones. Todos los que hemos contribuido con nuestros artículos a los periódicos, hemos escuchado la famosa y inapelable frase: “¡Una cuartilla solamente que no hay mucho espacio!”. Yo al menos, nunca he podido decir todo lo que tengo que decir en una cuartilla y aborrezco un editor blandiendo en mi contra la tecla para borrar de la computadora. Por suerte aquí nadie va a limitarme. Así es que cuando tenga la vena podrán leer mucho bueno y cuando no la tenga tan buena supongo que no leerán mucho malo. Eso dependerá de ustedes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;También escogí ese nombre porque ¿quiénes de los que escribimos o deseamos escribir no se ha visto, en más ocasiones de las que quiere recordar, sentado ante una cuartilla blanca, virgen, vacía, tentadora, lápiz, pluma o teclado en mano, y la fuente, seca, no produce absolutamente nada que valga la pena poner en el papel? ¿Aló? ¿Hay alguien ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el transcurrir del tiempo reconozco que son varios los guías que me asedian a la hora de escribir y nunca sé cuál de ellos me va a ayudar o me va a “soplar” el material con el cual voy a rayar la cuartilla. En mi caso el resultado tiene mucho que ver con cual de estos personajes me “echó” una manito. Hay uno que me ronda con un tema por varios días y cuando por fin me siento a complacerlo entonces no estaba preparado y me hace escribir lo mismo varias veces y mediocremente, o se niega a perfilar un personaje central o a ofrecerme un final lógico. Ése también me niega las palabras precisas que persigo en mi mente para transmitir con exactitud mi mensaje. Además es el reponsable de dejarme los cuentos inconclusos, con algún fragmento brillante, que no tiene cabida en ningún otro lado. Ya he logrado comprender que éste me hace perder un tiempo precioso, que si decide irse, no tiene regreso y si logro atraparlo en algún otro momento siempre se me escabulle o me tienta metiéndose por veredas por donde no me interesa perseguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otro que me pide que escriba, me dice que me siente, me promete que tiene algo para mí y luego, una vez que me convence se pone a descansar y me deja con la palabra en la boca o mejor dicho con la palabra en la pluma y desaparece como por encanto. Ése, como se decía en Cuba cuando yo era niña, siempre “me manga”, siempre me toma el pelo, siempre me deja vestida pa’ la fiesta, con los crespos hechos. Ése no encara su responsabilidad y no empieza ni termina nada. Tengo otro que me da rimas fáciles, básicas rimas para niños; otro que me “sopla” cuentos; otro que maneja opiniones y es mi comentarista de la vida cotidiana. Estos guías son los que me hacen dudar. Estos son los que diluyen en mi pensamiento el veneno pernicioso que nos consume a todos los que escribimos: ¿Realmente sirvo? ¿realmente escribo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces está “el maestro”. Pero ése viene preparado y no me ronda por mucho tiempo. Ése me toma de la mano, me trae la silla, la cuartilla y me pone la pluma en mano y con él me doy el viaje más maravilloso a la mismísima fuente de la inspiración donde beben los dioses y sale la pieza completa, susurrada sublimemente de principio a fin. No es que venga muy a menudo, pero cuando viene, la cuartilla blanca y vacía se cubre rápidamente de arriba a abajo sin tener uno que pensar mucho, y la pluma vuela. “Sopla” tan aceleradamente que las manos no me dan para tomar el dictado a la velocidad conque viene. Si le dices: “¡Espera que no entendí! ¿Cómo es que va la cosa?”, te mira y dice con impaciencia: “¡No tengo tiempo que perder! ¡Apunta!” Entonces te ves con una oracion que dejas a la mitad para empezar otra con tal que no se pierda ninguna de las dos. Las palabras no salen escritas sino como símbolos casi taquigráficos. Ves la escritura amontonarse a un costado del papel, o subir o bajar como hiedra por los márgenes. Cuando te das cuenta que terminaste de tomar el dictado, “el maestro” hace tiempo desapareció sin dejar rastro. Sólo tu corazón palpitante y las cuartillas entre tus manos o alumbrándote desde la pantalla, dan fe que por un breve paréntesis de tiempo te asomaste a la magia y milagro de la creación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Por eso, por esos pocos momentos verdaderamente sublimes: &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Una Cuartilla, ¡o las que sean necesarias!&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a expr:id="data:post.url" expr:name="data:post.title" href="http://www.blogger.com/" onclick="return addthis_sendto()" onmouseout="addthis_close()" onmouseover="return addthis_open(this, &amp;quot;&amp;quot;, this.id, this.name);"&gt;&lt;img alt="Bookmark and Share" height="16" src="http://s7.addthis.com/static/btn/lg-share-en.gif" style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px;" width="125" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;script src="http://s7.addthis.com/js/250/addthis_widget.js?pub=ucblogger" type="text/javascript"&gt;&lt;/script&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/380977701327786070-1180323129093048491?l=una-cuartilla.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/feeds/1180323129093048491/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/01/bienvenidos.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/1180323129093048491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/380977701327786070/posts/default/1180323129093048491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://una-cuartilla.blogspot.com/2009/01/bienvenidos.html' title='¡Bienvenidos!'/><author><name>Propietarios</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12190903164219690767</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_4fm7ZDXCD0A/SstuScLDmzI/AAAAAAAAAFM/DdPkmHvAQnE/S220/NelsonHilda.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
